Cree que con la dirección de Beloki habrá cambios porque tiene que haberlos, pero no serán radicales y asegura que él no es futuro
SAN SEBASTIÁN, 11 Sep. (EUROPA PRESS) –
El director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos, afronta la que será su última edición al frente del certamen donostiarra con pena de no haber traído a la capital guipuzcoana a la actriz Julianne Moore y ganas de volver un poco a la clandestinidad tras quince años en la esfera pública.
En una entrevista a Europa Press, Rebordinos confiesa que afronta esta 74 edición del Zinemaldia, que se desarrollará del 18 al 26 de septiembre en la capital guipuzcoana, la última con él como director al que relevará Maialen Beloki, como cualquier otro año, aunque nadie le crea.
Dice que éste ha sido un año absolutamente normal, en el que se ha trabajado como cualquier otro, aunque reconoce que habrá momentos de despedida. Después, para él vendrá un cambio de ciclo, en el que confiesa que tiene previsto hacer otras cosas.
Me marcho por dos razones, porque quiero hacer otras cosas, que son ya muchos años haciendo un mismo trabajo, y porque con los 65 años que cumplirá durante esta edición del Zinemaldia ya empieza a no tener la energía que exige, porque es bastante duro, aunque pueda no parecerlo. A título personal, creo que es mi momento de irme, que yo ya no voy a aportar nada especial, no voy a hacer ya cambios, confiesa.
En este sentido, recuerda que asumió la dirección del Festival con un equipo que lideraba junto a Lucía Olaziregi, entonces subdirectora del certamen, y plantearon una serie de cambios, cómo creíamos que tenía que ser el festival en los siguientes 10 años. Hemos hecho cambios en industria y convertido el Zinemaldia en el festival de todo el año, apunta, para incidir en que han hecho lo que creíamos que teníamos que hacer y ahora hace falta que venga alguien más joven.
Yo decía, ojalá sea mujer y el Consejo ha elegido mujer, cosa que me alegra de ver, señala, para destacar que con Beloki va a ser, en 74 años, la primera vez que una mujer va a dirigir este festival y, además, es más joven y está más adaptada al mundo de ahora y al que viene.
NO SOY FUTURO
Yo soy pasado y presente del festival, no soy futuro, afirma, al tiempo que insiste en que el mundo que viene no va a ser mi mundo. Así, aplaude el hecho de que la nueva directora entienda todos los cambios que llegan, este mundo digital, la Inteligencia Artificial y todo lo que va a influir un poco en los festivales del futuro. Además, subraya que hay que saber irse y él se va al cien por cien del Festival, porque le toca, ya que ha cubierto una etapa.
En este sentido, para Rebordinos, cuando has dirigido un festival no puedes seguir vinculado de ninguna manera, ni de asesor, ni nada, porque para el que venga es un problema, aunque reconoce que siempre estará a disposición de Beloki. Si un día me necesita, yo estaré ahí, asevera.
Respecto a su futuro inmediato, avanza que tiene algunas cosas ya pensadas y seguirá trabajando a fin de que los contactos y los conocimientos de los que dispone, sobre todo en el cine español y latinoamericano, puedan servir a diferentes festivales, diferentes organismos, pero siempre desde la tercera línea de fuego, no en la barricada, no en el primer lugar y, por supuesto, sin volver a ser jefe de nadie. Esa época ya pasó, añade.
Así, explica que su intención es trabajar con gente amiga, en proyectos que le gusten, que le parezca que están bien y echando una mano, pero un poco, porque su intención es también volver a la clandestinidad. Me gustaría, que será difícil en San Sebastián, pero volver a recuperar parte de una vida más personal y menos pública, perder ese componente público que he tenido durante 30 años, confiesa.
Respecto al futuro del Festival con Beloki al frente, Rebordinos no cree que vaya a suponer un cambio radical, puesto que ella lleva 17 años en este certamen y ha sido una de las dos subdirectoras, es decir, después del cargo de dirección, una de las dos personas más importantes del equipo. Conozco su proyecto y es de continuidad con evolución, explica.
Al respecto, cree que a medio plazo habrá cambios, porque tiene que haberlos, como sucedió cuando él asumió la dirección. El festival de dentro de diez años no puede ser igual que el de ahora, considera, para incidir en que, a su juicio, seguro que será una evolución, no una ruptura, con el festival que hay ahora. No se me ocurre mejor persona para dirigir el festival que Maialen, es alguien muy inteligente, muy preparada, que conoce muy bien el festival y con mucha personalidad, afirma, por lo que augura muy buenos tiempos al Zinemaldia.
Sobre qué consejo le daría a la nueva directora, reconoce que no le gusta mucho darlos, pero le diría lo mismo que a él le dijo su predecesor Mikel Olaziregi, que sea prudente y vaya poco a poco, porque tiene tiempo y a veces puedes tomar decisiones que crees muy claras y luego no son tan claras cuando vas viendo la realidad. Muchas veces, como en la vida, una cosa es lo que quieres y otra es lo que se puede, señala.
Yo soy de los que soy posibilista, creo que el todo o nada es un error y que hay que ir avanzando poquito a poquito, reconoce, al tiempo que señala estar muy contento por dejar el Festival mejor que como lo cogimos, igual que Mikel lo dejó mejor que cuando lo cogió y lo hará Maialen. A su entender, esa evolución es importante.
ALGUNA ESPINITA
Por otro lado, preguntado sobre si deja el Festival con alguna espinita por no haber conseguido traer a alguna estrella en particular, Rebordinos reconoce que le hubiera gustado que hubieran venido Isao Takahata y Hayao Miyazaki, los dos grandes nombres de los estudios Ghibli de animación: los adoro. Así lo demuestra el cuadro del cartel de la película Mi vecino Totoro que luce en su despacho, una de las mejores películas de la historia del cine a la altura de John Ford. Creo que a veces no se valora la animación al nivel que hay que valorarla, aseveera.
Takahata murió, no pudimos traerlo, pero sí le dimos un premio Donostia a Miyazaki, que no vino, porque viaja muy poco, pero se lo dimos online y luego tuve la oportunidad de conocerle en Tokio, en los propios estudios Ghibli, que son alucinantes, recuerda. También reconoce que le hubiera gustado que viniera al Festival Clint Eastwood, que ya no vendrá porque está muy mayor, así como Juliane Moore, a la que admira profundamente.
Ha estado a punto de venir hasta hace 15 días, pero por cambios de agenda se nos ha caído y, además, el año de la crisis de Hollywood, la teníamos confirmadísima, para un Premio Donostia, señala, para reconocer, a continuación, que traerla a San Sebastián ha sido una de sus obsesiones. No ha sido posible, pero estoy seguro de que más pronto que tarde, acabará viniendo a San Sebastián con un Premio Donostia o compitiendo o lo que sea, asegura.
Por otro lado, reconoce que le ha hecho mucha ilusión que hayan pasado por el certamen muchos nombres como Ricardo Darín, del que hoy puede decir que es un amigo o Mercedes Morán, la gran dama del cine argentino y una mujer increíble. Asimismo, destaca haber podido cenar en San Sebastián con la actriz Mónica Bellucci, una mujer bellísima, una actriz como la copa de un pino y una mujer increíble.
También ha recordado su primer Premio Donostia a Glenn Close que le hizo casi volverse mitómano porque es también una mujer increíble. Este año iba a venir pero al final no puede, apunta.
En definitiva, Rebordinos destaca que su trabajo al frente del Zinemaldia le ha permitido conocer a medio mundo, a cientos y cientos de personas, entre las que hay muchas muy especiales y también muy pocas que le hayan decepcionado.

