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Beiras, el ideólogo que guió la historia política de la izquierda moderna en Galicia

Economista, profesor y político, fue icono de rebeldía para varias generaciones y protagonista de un viaje de ida y vuelta al nacionalismo

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 8 Oct. (EUROPA PRESS) –

Estou cumprido. La frase, pronunciada en su despedida de la vida parlamentaria hace una década, es de Xosé Manuel Beiras, el pensador que tradujo obras de Albert Camus al gallego y marcó la historia política de la izquierda moderna en Galicia. Lo hizo con un viaje de ida y vuelta, en el que transitó del nacionalismo a la confluencia con la izquierda federal hasta volver a pedir el voto para el BNG.

La despedida vital de Xosé Manuel Beiras Torrado –Santiago, 7 de abril de 1936-Brión (A Coruña), 8 de octubre de 2026– ha llegado este otoño en su casa de A Reboraina, acompañado de su familia. Aunque su faceta de político, ideólogo, intelectual y profesor le hizo ser icono de rebeldía para varias generaciones, O Beiras también fue padre (tiene dos hijos) y compañero. Su euménide, como la definió él mismo, fue la pintora Aurichu Pereira, fallecida también en otoño, de 2023.

En el imaginario colectivo de Galicia pervive la imagen del carismático líder, barba y cabello platino, gesto entre la calma y, por momentos, la furia y la rabia, con el tono de profesor en el aula y de político en plaza pública.

Su trayectoria atraviesa buena parte de la historia política, intelectual y cultural de la Galicia contemporánea, desde la oposición al franquismo y la reconstrucción del galleguismo político hasta la consolidación del BNG como segunda fuerza política del país, su ruptura con el frente nacionalista y la posterior experiencia de las confluencias de izquierdas.

Crítico con el poder, Beiras –en el ámbito político– será recordado también por momentos ya icónicos de la política gallega como el zapatazo en el Parlamento en 1993. Reaccionó, zapato en mano desde su escaño, contra el por entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, durante el debate sobre la reforma del reglamento de la Cámara, que elevaba del 3 al 5 por ciento el porcentaje de votos necesario para acceder al reparto de escaños.

Pero fue el mismo Beiras que en 2002 protagonizó una histórica comida con el mismo Fraga, con el que tuvo otros gestos de acercamiento en lo que constituyó un vínculo de rivalidad histórica y respeto intelectual mutuo. Vínculo que más tarde reproduciría con el también popular Alberto Núñez Feijóo, pero con una diferencia: desde el primer momentó se esforzó por dejar claro al de Os Peares no lo respetaba en lo intelectual y no escatimó descalificativos –llegó a tildarle de chulo de barra americana–.

Su vena contestaria asomó en múltiples ocasiones en el Pazo do Hórreo y con Feijóo, precisamente, protagonizó otro de los episodios más recordados, cuando durante un debate en el hemiciclo, tras salir a la luz las fotografías con Marcial Dorado, le exigió decencia al por entonces titular del Gobierno gallego, mientras golpeaba la mesa del escaño del popular, esta vez con el puño.

Quien lo fue todo en la izquierda gallega, más de una década después, seguía sin renunciar a su lucha contra la derecha, contra el poder, como algo más que una posición ideológica, sino como un modo de estar en el mundo y, en definitiva, ser la resistencia de lo que por momentos llegó a considerar resignación.

INTELECTUAL, ESCRITOR Y ECONOMISTA

Pero antes tocó formarse y crecer. Una vida en la que prácticamente en el mismo nivel que el líder político está el profesor, el economista, definido como marxista, y el ensayista y, más allá, el intelectual que hizo de Galicia su objeto de estudio y de vida –legado plasmado en varios libros que aún se citan en las aulas gallegas–.

Para llegar a ese punto, recibió una sólida formación, que le permitió fraguar el intelectualismo que acabaría marcando toda su trayectoria. Licenciado en Derecho por la Universidade de Santiago de Compostela en 1957, completó posteriormente su formación en la Sorbona de París y en Londres, donde pasó por la London School of Economics.

Todo este bagaje académico, unido a un referente familiar decisivo –su padre, Manuel Beiras, vinculado al Partido Galeguista durante la Segunda República–, lo llevó a principios de los años 60 a comprometerse políticamente con la reconstrucción del galleguismo y a ser miembro fundador del Partido Socialista Galego en la clandestinidad.

En esa década, Beiras regresaría a Galicia ejerciendo como profesor de Estructura e Instituciones Económicas en la Facultad de Económicas de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Unas clases de las que algunos de sus alumnos destacaban su empecinamiento en enseñar a aprender a pensar.

Sería en los años 70 cuando, además de proclamarse secretario xeral del PSG, publica el ensayo que marcaría el impulso que quizás en ese momento necesitaba el país y que para algunos teóricos marcó una época: O atraso económico de Galicia (1972).

Ya en los 80, tras superar una crisis personal que definiría en su momento como una bajada a los infiernos, Xosé Manuel Beiras participa en la constitución del BNG y en 1985 toma posesión por primera vez como diputado del Parlamento de Galicia (siendo el único representante del BNG), donde repetiría hasta el año 2005, alcanzando en 1997 el, hasta ese momento, mejor registro del Bloque en Galicia: 18 diputados y segunda fuerza.

AMIO, REGRESO AL PARLAMENTO Y MAREAS

Pero la relación entre Beiras y el BNG comenzó a deteriorarse. Las diferencias estratégicas, así como sus críticas al peso de la UPG y al funcionamiento interno de la organización, fueron aumentando hasta desembocar en una ruptura que cambiaría el mapa de la izquierda gallega.

El punto de inflexión se produjo en enero de 2012, en la XIII Asamblea Nacional del Bloque, celebrada en Amio, donde las diferencias entre las distintas corrientes terminaron provocando la salida de Beiras y de los sectores que lo apoyaban, entre ellos el que después sería alcalde de Santiago, Martiño Noriega, con el que mantendría una relación de amistad y paterno-filial en lo político.

Poco después constituyó Anova-Irmandade Nacionalista, que tendría en Beiras a una de sus principales referencias. De este modo, el histórico dirigente nacionalista iniciaba una nueva etapa política, con el foco en apostar por confluencias con otras fuerzas de izquierda.

Y así, la primera parada fue Alternativa Galega de Esquerda (AGE), coalición formada para las elecciones autonómicas de 2012 por Anova y Esquerda Unida, entre otras organizaciones, y de la que formó parte también Yolanda Díaz, a quien Beiras llegó a acusar de haberlo traicionado. Lograron 9 escaños –dos más que el BNG– y Beiras regresó al Pazo do Hórreo siete años después.

Y de AGE a las mareas municipalistas, con la construcción a nivel autonómico de En Marea, espacio en el que participaban Anova, Esquerda Unida y Podemos, entre otras fuerzas y actores políticos. Bajo esta fórmula, los comicios locales de 2015 llevaron a estas candidaturas a los gobiernos de varias de las principales ciudades gallegas, como A Coruña, Santiago y Ferrol.

Ya en 2016, y sin Beiras en las listas, En Marea llegaría hasta los 14 diputados en la Cámara gallega, pero durante la legislatura diferentes conflictos internos terminarían provocando la fragmentación del espacio.

APOYO AL BNG

Tras este episodio, Xosé Manuel Beiras replantearía su postura sobre las confluencias con partidos estatales y se iniciaría así el reencuentro con el BNG.

Para las generales de 2023, ya apeló públicamente al voto nacionalista, aunque sin reclamar expresamente el apoyo al BNG. Sin embargo, en las elecciones autonómicas de 2024, cuando Anova rechazó acudir a las urnas en alianza con Sumar y alcanzó un acuerdo con el Bloque para apoyar la candidatura de Ana Pontón, el histórico dirigente nacionalista volvió a la casa que él mismo había ayudado a construir y mostró su apoyo públicamente a la líder del BNG.